• Omar Linares

Día Mundial de la Filosofía 2020 | ¿Cómo hacer una pregunta filosófica?


"La filosofía se nutre de la necesidad del ser humano de comprender el mundo que lo rodea y extraer principios para orientar su actuación. Se trata de una necesidad ancestral que hoy sigue siendo igualmente apremiante: cerca de 3.000 años después de la aparición de esta disciplina en China, Oriente Medio y la antigua Grecia, las preguntas que plantea la filosofía no han perdido en absoluto su pertinencia y universalidad, antes al contrario [...] La filosofía sigue siendo un recurso muy valioso: es un espacio de retiro y desaceleración y, al mismo tiempo, una luz que puede orientarnos" (texto completo aquí).


Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Filosofía.


Como vemos en el fragmento de la declaración de la UNESCO, uno de los principales objetivos de la filosofía es el desarrollo del pensamiento individual y colectivo. Por eso, tanto el vídeo como este texto que lo acompaña buscarán acercar las bases para la construcción de la herramienta básica y fundamental de la filosofía: la pregunta. Saber preguntar es ser capaz de abrirse paso en el conocimiento de la realidad, y para llegar hasta el fondo de ella (y de nosotros mismos) es importante que sepamos cómo hacerlo.


Personalmente, y subrayo esto de personalmente, ya que sé que encontraré discrepancias (por otra parte, tan enriquecedoras para el pensar), considero que son tres los requisitos que podemos exigir a una pregunta para considerarla filosófica. Los expondré además con el fin de que con estas tres ideas en mente podáis construir vuestros propios cuestionamientos y aventuraros a desarrollarlos y seguirlos allá donde os lleven.


I. La pregunta radical


El primer requisito es la radicalidad. Una pregunta será filosófica si apunta directamente a la esencia misma de aquello por lo que preguntamos. Por eso tantas preguntas filosóficas comienzan por ¿qué es…? o ¿cuál es el sentido de…? Porque preguntamos por la estructura misma de aquello que queremos conocer. No se trata solo de conocer su funcionamiento, sino su génesis, su porqué más radical.


La filosofía no es un saber de superficie, no se contenta con explicaciones operativas, eficientes, ya que está comprometida con un conocimiento mayor, como decía, más radical, que siempre busca ahondar y acoger el fenómeno por el que pregunta en su totalidad. En definitiva, filosofar es siempre preguntar por el ser (de algo), y ello implica no imponerle límites por nuestra parte.


II. La pregunta existencial


El segundo requisito es su conexión con las grandes cuestiones de la existencia. La identidad, quién o qué soy y cómo expresarlo; la libertad, su ejercicio autónomo y la responsabilidad que se deriva de él; el encuentro con la alteridad, con el otro, diferente a mí en su singularidad pero con el que comparto las mismas condiciones existenciales; la muerte como hecho inevitable que nos coloca frente a la vida o la pregunta por el sentido, que abre el camino para su descubrimiento o construcción, entre otras.


La filosofía nace del asombro hacia estas cuestiones, pero también debido al impacto que generan en nosotros, por lo que puede guiarnos en un camino que nos permita no solo afrontarlas, sino trascenderlas, alcanzando así una plenitud reservada para aquellos capaces de afirmar la vida en su totalidad.


III. La pregunta interior


Esta conexión con la vida nos lleva al tercer requisito de la pregunta filosófica, el de la interioridad. Para mí, y entiendo que esto está más conectado con una filosofía práctica entendida como arte de vida, una pregunta será profundamente filosófica en su sentido sapiencial, de sabiduría, si al hacerla vuelve a nosotros como un búmeran y nos permite cuestionarnos. Es decir, será filosófica si al preguntar, nos vemos involucrados en la pregunta, porque la pregunta filosófica reflexiona también sobre el observador que la hace, para conocer su huella en aquello que pretende conocer, y permitir que éste se reconozca también en ella.


La fuerza del autoconocimiento radica en su capacidad para abrir el mundo y abrirnos nosotros a él, para vivirlo y comprenderlo (donde la comprensión se convierte en un medio para la vivencia plena). Conocer la realidad es también captar nuestro reflejo en ella, y aprehender aquello que ambos somos.

Esas son las condiciones de la pregunta filosófica, aquella que nos pone frente a nosotros mismos y frente a la realidad, tal y como es, tal y como somos, y nos invita a conocerla y a conocernos, a aceptarla y aceptarnos, a dejar que se exprese y a encontrar el camino para expresarnos nosotros en ella.


¡Feliz Día Mundial de la Filosofía! Espero de corazón que lo celebréis ejercitando el arte del pensamiento.


Un abrazo a todos y todas.

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